First Ambrosian Vision

La reunion de los ambrosianos.

Los blancos pisos de mármol son pulidos por metales vivientes que a su vez colocan nuevas cortinas de seda semitransparente y manteles blancos en los asientos griegos. Las columnas son terminadas de lavar y dejadas lustrosas. Los eficientes y metálicos sirvientes se retiran del gran aposento dejando por último las grandes ventanas abriéndose automáticamente. El primer invitado entra por una de estas flotando. Apenas viste con unas prendas de oro y plata y un taparrabo blanco. Sus sandalias y casco emiten una luz brillante que va opacándose hasta desaparecer según comienza a caminar sobre el mármol hacía una mesa redonda.
- Mesa: Vino. –le comanda a la mesa robótica de cuyo centro hueco salen largos brazos metálicos que acomodan diferentes envases de vino en la mesa y dos copas. Otra de las manos toma la jarra de vino y llena la copa mientras esta es tomada por el inmortal.

Una segunda ventana es iluminada por una luz parpadeante que al disiparse deja al descubierto dos hermosos humanos de complexión joven y atlética igual que el primero. Uno de ellos porta una barba espesa y la otra una diadema en forma de corona de plumas hecha de oro.
- Reporta, Hermes.
- Todos han sido avisados como has solicitado, Zeus. –contesta el joven continuando su sorber ruidoso de vino. –Los canales de comunicación no han sido utilizados en algún tiempo pero todos estaban funcionales.
- Perfecto. Ahora solo falta esperar. –mirando a todas partes, la hermosa mujer se aproxima a tomar una copa que le sirve la mesa. –Que raro que Ares no ha llegado, después de todo, es su reunión.
- Ya llegará, Hera, no se perderá esta oportunidad de causar conflicto entre los Ambrosianos.

Como si su nombre lo hubiera convocado, Ares entra al aposento con un sencillo ropaje negro de cuero. Le acompañan los otros ambrosians, o olimpians como los conocen los mortales. Todos llegan conversando por el pasillo principal. Todos menos una. Hades, Apollo, Dionisios, Hephestus, Artemis, Afrodita, Poseidon, y Demeter conversaban entre ellos de sus distintos proyectos científicos mientras ordenaban comandos a la mesa para que les sirviera. En unos minutos el salón se llenó de conversaciones y a la misma velocidad la mesa se cubrió de suculentos manjares. Los servobots comenzaron a salir de detrás de las cortinas de seda con más jarras de vino y bandejas de entremeses para mantener las copas de sus amos llenas.
- Ares está asegurándose de tener suficientes votos a su favor, Zeus. Esta vez quiere sangre. –le decía Hera dejando que Hermes les escuchara.
- Veremos que pasa, aquí llega ella.

La hermosa Athena entró al aposento por la ventana del oeste dejando de brillar sus prendas al momento de tocar el suelo. Los demás inmortales la dejaron pasar hasta la mesa a tomar su copa, mirándola con recelo. Los pequeños grupos que conversaban se fueron acomodando en divanes y sillas que convenientemente surgieron del suelo a comando de estos. Athena hizo lo mismo, copa en mano mientras con su mirada trataba de descubrir cuales de sus compañeros pensaban traicionarla.
- Comenzaremos nuestra reunión: Ambrosia, -comando el barbudo inmortal sin dirigirse a nadie en especial –marca el comienzo.
- “Se comienza a grabar la reunión de los Ambrosianos marcada temporal #20-090627:1200Apha-Chi.” –contestó en su complaciente voz la escondida computadora.
- Es bueno verles las caras a todos después de tanto tiempo. ¿Cuánto llevamos desde la última reunión en persona? –preguntó en tono medio sarcástico.
- “Setecientos dieciocho días, trece horas, treinticinco minutos y veintidós segundos.” –contestó a la pregunta la puntual voz.
- Casi dos años entonces. Mucho tiempo. Cada cual en sus proyectos. –continuo en un tono neutral. –Lo que nos trae aquí es una queja formal presentada por Ares, así que dejaré que tome la palabra. Ares, por favor… -terminó diciendo mientras le señalaba el centro del salón.
- “El consejo reconoce a Ares.”-apuntó la voz de Ambrosia.

El joven caminó hasta donde se le señalaba y acarició por un instante su pequeña barba alrededor de su boca. Le gustaba lo que estaba haciendo y lo demostraba en su dedicación. Tomó la palabra, no sin antes mirara a los que estaban a su alrededor:
- Compañeros ambrosianos, los he reunido con la urgencia requerida para traerles malas noticias y acusar a la persona que las ha provocado. Me refiero a Athena y su reciente fracaso en destruir el Mapa de Shrödi. –señalando al aire, comando –Ambrosia, presenta la evidencia.
- “Proyectando imágenes memoriales.”

Una serie de imágenes holográficas comienza a presentarse en el aire con un cuarto donde hay varios gatos mutados hablando alrededor de una mesa mientras dibujan un mapa.
- No nos hagas perder el tiempo con semanas de memorias, Ares, resume ya. –interrumpió la proyección Dionisios. –Todos tenemos cosas más importantes que hacer.
- Es valida y procede la petición de Dionisios. –apunta Zeus para evitar discusiones.
- Seré entonces más breve. –contesta molesto por la interrupción y ordenando con un movimiento de su mano la suspensión de la imagen.

Ares toma un momento para ordenar sus pensamientos en los cuales enlaza su mente con Ambrosia para comandar las imágenes especificas que quiere proyectar.
- Una familia de gatos mutados llamada Shrödi llevan tres generaciones construyendo un mapa de todas las zonas de Mériga. Como todos sabemos esto es peligroso para todos ya que este conocimiento es algo que no debe caer en manos de los mortales para su bien, y el nuestro.
- ¿No es el trabajo de Athena el atrasar el conocimiento de los mortales? –preguntó Artemis curiosa. -¿Para que nos necesitas a los demás? Esta función está definida en su finalidad de recursos.
- Athena si fue avisada y tomó cartas en el asunto, pero fracasó. Y de ese rotundo fracaso es que quiero yo hablarles. El mapa no solo ha sido completado en casi su totalidad, sino que los intentos de ella de destruirlo han fracasado una y otra vez.
- ¿Cuántos recursos ha tomado esto Ambrosia? –preguntó Hephestos preocupado.
- “Total de Tiempo: Cuarenticuatro días y treintidos minutos. Total de energía: cincuenta puntos en Masked City, cincuenta puntos en Wastelands. Laboratorio Athena: cien terabytes de capacidad de procesamiento para espiar a la familia Shrödi. Laboratorio Ares: Muerte de seis Serfs de la tribu Army of Juan. Laboratorio Zeus: Control ambiental de veinticinco minutos sobre el lago Mitchglown. Laboratorio Hermes: Paga de treinta lingotes de oro a los Dark Lords Birds of Miacholin. Laboratorio Hephestus: Muerte de cuatro soldados del Coallition State y demostración de una infiltración mutante en sus rangos de oficiales. Laboratorio Hades: Destrucción parcial de la tribu de los Cybermutants. Almacén de arterfactos: Cuatro cajas de diez plasma guns cada una.”

Los inmortales comenzaron el cuchicheo telepático entre ellos y en sus mentes a revisar los detalles de cada perdida de recursos. Athena, sin embargo observa a cada uno de ellos con detenimiento. Juzga cuales de sus compañeros podrían ya encontrarse convencidos por Ares y cuales podrían ser movidos a su lado en esta contienda de voluntades. Dejando su copa en la bandeja del robot más cercano se aproxima al centro del aposento:
- No es sobre los recursos que estamos hablando, hermanos ambrosianos. Estamos hablando del peligro que conlleva el que esta información caiga en organizaciones como la ciudad de Pax y sus grupos de Restauradores o los siempre buscadores de conocimiento Sleeths, o la nación progresista de los Estados Unidos de los Leones.
- “El consejo reconoce a Athena.”-apuntó la voz de Ambrosia.
- Peligros que debiste tomar en consideración y llevar a cabo la misión de forma más eficiente y correcta. –contestó Ares.
- Entiendo que ya cada uno de ustedes debe haber sido avisado de esto… a menos que estén tan ocupados que no revisen los informes diarios de Ambrosia. Por sus rostros entiendo que cada uno continúa con la costumbre de obviar las disposiciones de este consejo y mantener su atención en sus actividades individuales. –regañó Zeus.
- Mis acciones para destruir esta amenaza fueron tomadas en el interés de este consejo y de nuestra raza. Mientras el conocimiento sea mantenido a raya los mortales no tendrán más remedio que aceptarnos como dioses.
- La tribu de los Cybermutants era uno de mis experimentos más preciados, Athena, no veo una forma de evitar el solicitar retribución por esta perdida.
- Yo tengo que solicitar lo mismo. –comentaron Hephestus y Hermes casi al unísono.
- ¡Silencio! –interrumpió Zeus al torrente de mensajes verbales y telepáticos que comenzaban a llenar el aposento y sus mentes. –dejemos que Athena se defienda.

La mencionada se quedó sola en el medio del cuarto mientras Ares volvía a su sillón y a una nueva copa de dulce vino. Su mirada ya no intentaba descubrir alianzas entre sus compañeros porque era muy seguro que estas no le eran favorables. Comenzó diciendo:
- Aceptó frente a este consejo que mis intentos han sido infructuosos en lograr mi cometido. El grupo de ambiciosos mortales que se ha arremolinado ante el olor del dinero que ven en el mapa resultó ser más habilidoso y contar con más recursos de los originalmente estimados. Le traigo al consejo la importancia de este asunto, no en términos de recursos, sino en términos de nuestros objetivos globales. Entiendo que es de suprema importancia que el consejo identifique la gravedad de este asunto y se le asigne un grado de peligro.
- El consejo delibera sobre el asunto. –declaró Zeus seguido de cuatro minutos de silencio los cuales rompió para anunciar. –El consejo ha deliberado y encuentra el asunto lo suficientemente importante para declararlo de Nivel Alto. Se le asigna en este momento un comité compuesto por tres ambrosians. Ambrosia, ¿quiénes de nosotros deben ser asignados al comité?
- “La recomendación es asignar a Athena, Ares y Arthemis en el comité para resolver el problema designado ‘Mapa de Shrödi’.” –fue la respuesta de la tranquila computadora.
- Tomando en consideración esto, -añadió Athena con una sonrisa mientras miraba triunfalmente a Ares. -lo único que me queda es pedir al comité que ya comprende la importancia de la misión, el que sea indulgente con su castigo por mi anterior transgresión al utilizar recursos sobre mi límite. En todo momento consideré que hacía la correcto y el nivel de importancia que el comité ha asignado así lo demuestra.
- Yo deseo de todos modos, indemnización por las perdidas de mis recursos. –amenazó Hephestus.
- Al igual que nosotros. –afirmaron los demás inmortales que habían perdido recursos de sus respectivos laboratorios.

Sin necesidad de declararlo los inmortales comenzaron la votación telepática por el castigo asignado.
- “Athena: Se le acusa de malversación de recursos si autorización directa de sus colegas asignados. ¿Cómo se declara?
- Culpable.
- “Los cargos son analizados y encontrado que aplican. Se le encuentra culpable en una votación secreta. Sin embargo, la evidencia presentada y su nueva posición en un comité de nivel alto amortiguan su pena. Se el castiga con diez años.”

Ares miró a un lado lanzando al suelo su copa a medio llenar la cual fue inmediatamente recogida por los servbots y el vino limpiado en segundos. Los demás inmortales se pararon en un circulo alrededor de Athena quien se inclinó para recibir su condena. Ares se les unió para cerrar el círculo aún furioso por la pena tan disminuida.
- Ambrosia, procede con la condena. –ordenó Zeis mientras levantaban todos sus manos apuntando con sus dedos palma abajo a su compañera.

Un brillo violeta rodeó en una burbuja a la acusada entrando por todos sus poros mientras esta aguantaba con los ojos cerrados y los labios mordidos los tres mil seiscientos cinco días de envejecimiento. Casi al final de las pulsaciones no pudo contenerse y gritó un poco para caer al suelo, debilitada al terminar de pulsar la luz violeta.
- “Está hecho.” –declaró con la misma voz pausada de siempre la computadora Ambrosia.
- Demos por terminada esta reunión y marchemos a nuestros respectivos laboratorios. Queda en manos de ella, Ares y Afrodita en acabar con la amenaza.

El círculo de inmortales se rompió mientras estos dejaban la sala vacía flotando por el aire con brillos de distintos colores en sus prendas. Athena se puso de pie sin ayuda de nadie y pidió un espejo a un servboy el cual se lo trajo de inmediato. Ya no era la misma de hace unos minutos que parecía una hermosa joven adolescente. Tenía algunas arrugas alrededor de sus ojos. Se volteó a ver a Ares que atrasaba su salida de la antesala para por lo menos disfrutar su pequeña victoria.
- Pagarás por esto, Ares. –le dijo entre dientes.
- Reponte pronto, Athena, tenemos mucho trabajo que hacer. –fue la contestación seca de este. –Tenemos que arreglar el reguero que dejaste.

La imagen anterior se detiene en tu mente desapareciendo como un espejismo. La computadora Ambrosia registra todo lo que todos los ambrosians hacen y dicen. Pero de alguna forma uno de estos ha traicionado a sus compañeros enviando esta escena a tus sueños para avisarte…

First Ambrosian Vision

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