Third Ambrosian Vision

La gigantesca caverna llena de maquinaria y trabajadores metales vivientes que revolotean de un lado a otro, esta levemente alumbrada por los reflectores de los frios obreros milenarios y los destellos centelleantes de las soldadoras automátizadas. Una puerta gigantesca se abre para dar paso a dos jovenes que llegan flotando apenas cubiertos en taparabos y leves togas de fina tela. Las prendas de oro y joyas finas brillan ephimeramente y el mismo va desapareciendo según las figuras tocan el suelo y comienzan a caminar en dirección al capataz de la fábrica.

El primero de los jovenes, alto y con una barba en forma de candado, mira a su alrededor, mientras la joven se ve que no le gusta estar en lugares tan sucios.
-Deberías llamar a la servidumbre, Hephestus, tu laboratorio apesta.
-La servidumbre mecánica ha sido reprogramada para trabajar en los Avatars, Afrodita. -contestó visiblemente molesto mientras abandona su panel de controles parpadeantes: -Todos mis recursos están siendo utilizados para construirlos dentro de las especificaciones que ustedes dos nos dieron. Mis recursos y los de muchos otros. Espero que su idea funcione.

El barbudo y sucio Hephestus hace una seña a un sirviente mecánico cercano que lo rodea con largas manos y sustituye rápidamente sus ropajes por ropajes limpios aseando su cuerpo con vapores y químicos. Una vez perfumado y arreglado Hephestus dirige a sus dos invitados a una plataforma que comienza a elevarse varios pisos hacía el techo de la cueva dirigido por comandos telepáticos.

-He incorporado todas las modificaciones que solicitaron. Entiendo que su evaluación de todas las grabaciones de Ambrosia es completa, y no discutiré la decisión del consejo, pero….

-?Pero qué, Hephestus? -le interumpe el hombre de la pequeña barba mientras se voltea hacia él y le mira a los ojos.

-Pero creo que estamos arriesgando recursos inecesariamente, Ares.

-Si no detenemos esta amenaza, el mundo cambiará para siempre, y nosotros perderemos nuestro lugar sagrado! Está decidido! -gritó Ares mientras devolvía su mirada hacía el gigantesco taller donde se construían gigantescos robots, montándole armas y cohetes de propulsión. Comandó: -Ambrosia! Estatus de la construcción?

La voz calmada y suave de la omniciente computadora respondió inmediatamente:

-Seteinta y nueve horas, cuarenta y tres minutos y doce segundos para la completación de las Doce Armaduras Mechanizadas de Combate.

-Entonces, solo nos queda esperar dos un poco más de una hora, montarnos en nuestras armaduras de combate y enfrentar a nuestros enemigos cara a cara. Levantaremos el Niuk y las pestes! Los inmundos habitánes de Mériga verán una deestrucción que no han visto en cientos de años. Esta será la última vez que un mortal se atreva a enfrentarnos!!!

El traje de Ares comenzó a brillar con una pulsante luz roja mientras flotaba por el aire hacia la puerta del gigantesco lugar. Afrodita le siguió no sin antes mirar a Hephestus con una hermosa sonrisa.

Las puertas se cerraron lentamente mientras los incansables sirvientes mecánicos proseguían su ardua labor montando armas de combate masivo en los gigantes de metal. Hephestus volvió a colocarse lentamente a continuar con su monitoreo contemplando sus más recientes construcciones, posiblemente las mejores diseñadas y construídas en miles de años. Aún dentro de su orgullo no se podía quitar de la mente el presentimiento de que podrían ser las últimas.

Third Ambrosian Vision

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